Iniciativas contra la Publicidad Infantil Engañosa
Los menores de edad representan una importante cuota de mercado, y por esta razón las empresas han desarrollado técnicas de marketing destinadas a ellos.
Pero, como aún no tienen un criterio adecuado para afrontar la publicidad, la consecuencia es que acaban deseando todo lo que ven anunciado.
Por ello, presentamos un proyecto para crear el programa “SON NIÑOS, NO CLIENTES: Iniciativas contra la publicidad infantil engañosa”.
La propuesta apunta a coordinar políticas desde el Estado para generar conciencia -tanto a los propios niños, como a los adultos- de la vulnerabilidad a la que están expuestos frente a la influencia de las publicidades que provocan ciertos hábitos nocivos de consumo.
Queremos crear las herramientas necesarias para prevenir y proteger a los niños, niñas y adolescentes, ante la existencia de comerciales que promueven el consumo de bienes o servicios perjudiciales para su salud, poniendo especial atención en aquellas publicidades que alientan la ingesta de productos que conducen a la obesidad infantil o la erotización precoz.
Uno de los objetivos específicos del programa es educar a los menores de edad en el consumo responsable y en el correcto uso de la información, así como en la debida interpretación de los mensajes publicitarios.
Para ello, proponemos incluir el tratamiento de esta problemática en la curricula escolar y capacitar a los docentes de todos los niveles en la materia. Otro de los objetivos es crear campañas de comunicación dirigidas a la comunidad en general y en especial a las familias, para concientizar sobre la temática, como así también, realizar advertencias contra publicidades y servicios que utilizan la imagen de los niños de manera abusiva o para fines que no tienen que ver con sus intereses.
Este proyecto está pensado en el contexto del actual sistema económico basado en el consumo que hace que nuestros niños estén expuestos a una influencia comercial que los induce hacia un materialismo desmesurado. Esta situación nos preocupa, no sólo por la condición de hipervulnerabilidad de los menores de edad frente a este predominio, sino por las consecuencias de fondo que tiene esta problemática.